Hacer más agradable nuestra factura eléctrica

Una vez al mes, o cada dos meses, llega a nuestro buzón una de nuestras cartas “favoritas”. No es la postal navideña de un familiar, ni los cupones de descuento del supermercado del barrio, ni un bono de combustible gratis expedido por el gobierno en el que además se disculpan por los altos precios de la gasolina. Se trata de una factura, la que nos envía nuestra suministradora de energía eléctrica.

Abrir ese sobre supone todo un ritual. Casi es obligado coger todo el aire posible y mantener la respiración durante el proceso. Quizás, ese mes hemos tenido suerte y podemos respirar tranquilos porque el importe no es tan alto como esperábamos. O a lo mejor esa alegría nos dura poco porque descubrimos en lo alto de la factura la especificación de lectura estimada. Desde ese exacto momento sabemos que, el mes siguiente, cuando tengamos que repetir este ritual, sudaremos el doble, aguantaremos aún más la respiración y posiblemente hasta que llegue ese día, controlaremos con tesón que nadie mantenga la nevera demasiado tiempo abierta.

Ésto a lo que aquí “quito hierro” con un poco de humor, se está convirtiendo en un serio problema para una sociedad cada vez más energéticamente empobrecida. Muchas familias no pueden mantener las condiciones de confort en su vivienda, renunciando por ejemplo, al uso de calefacción en invierno. ¿Podemos ahorrarnos, o por lo menos minimizar, el drama que resulta recibir la factura eléctrica?

Desde el principio: limitemos el consumo

Este medio digital ha ido desbrozando semana a semana el terreno de la sostenibilidad. Ha puesto nombre a cada una de las soluciones constructivas que nos permiten tener una casa más eficiente y respetuosa con el medio ambiente y ha mostrado cómo otros ecohabitantes han aplicado esos principios a sus viviendas. Así que maneras de limitar el consumo, tantas como artículos tiene esta revista, pero también disponemos en el mercado de dispositivos que permiten ese ahorro de consumo incluso a aquellos que, de momento, no han realizado en su vivienda ninguna reforma sostenible. ¿Que podríamos encontrar en el mercado para limitar nuestro consumo?

  • Al comprar los electrodomésticos de nuestra vivienda, optar por los que mejor calificación energética tengan.
  • Evitar el modo espera de los aparatos electrónicos. Una manera fácil de hacerlo sería agrupándolos en una regleta eléctrica con interruptor de apagado.
  • Aplicar pinturas aislantes y materiales con baja inercia térmica en los paramentos que componen la envolvente térmica de nuestra vivienda.
  • En la climatización de la vivienda, usar temperaturas moderadas, ni demasiado frías en verano, ni demasiado cálidas en invierno.
  • En iluminación, sustituir las bombillas incandescentes por bombillas de bajo consumo, e instalar reguladores de intensidad.

Éstos son 5 consejos básicos, hay muchos más. La manera de controlar en que partes de la vivienda se está produciendo más consumo en la vivienda  es lo que ha llevado a empresas como Toshiba a crear un sistema para centralizar toda la información relativa al consumo tanto de la iluminación, calefacción cómo el resto de dispositivos electrónicos. También permite configurarlos y programarlos para reducir su consumo y por lo tanto, las emisiones de CO2, y todo ésto desde nuestro ordenador, tableta o “smartphone”. Ésto supone un avance hacia una domótica con control de consumo.

Ya consumido, elijamos el origen de nuestra energía

Ya hemos realizado nuestro consumo mensual o bimensual de energía eléctrica. Independientemente de si ha sido mucho o poco, ¿no sería más agradable leer la factura eléctrica sabiendo de dónde proviene nuestra electricidad? Si para ti es un opción válida, existen cooperativas energéticas de suministro de energía de origen renovable e incluso otras en las que el origen de la electricidad “verde” que llega a nuestra casa puede ser controlado desde la pantalla de nuestro “smartphone”.

Nuestro plan de consumo energético adecuado

Ya contrada nuestra electricidad, los suministradores pueden disponer de planes energéticos en lo que nos ofrezcan la posibilidad de pagar más baratas la electricidad consumida en un franja concreta del día. Estos planes con discriminación horaria son aconsejables para los consumidores que realizan más gasto eléctrico en las franjas del día en los que la demanda del conjunto nacional de viviendas es más alta.

Actuando en cada una de las partes del proceso de consumo eléctrico, desde la reducción de la demanda, la elección del origen de la energía consumida, y la contratación de un plan energético adecuado, podemos hacer que cuando recibamos la factura en casa no suponga todo un disgusto.

Imagen: Mike Fleming en flickr Licencia: CCby