Sencillas propuestas para una Beirut más sostenible

A veces, de las ideas más sencillas pueden surgir las propuestas más radicales e interesantes de rehabilitación urbana. El estudio de arquitectura StudioInvisible y la arquitecta Sandra Rishani han lanzado de forma independiente dos propuestas para dar un nuevo aire a esta ciudad. Veremos así cómo podríamos mejorar nuestro entorno si, con la suma de pequeñas acciones, individuales o colectivas, adecuásemos nuestras viviendas para hacerlas un poco más eficientes y sostenibles.

En su última visita a Beirut, Sir Mark Sykes, noble inglés de finales de s. XIX, ya se planteaba este tipo de cosas:

“En una ciudad de hormigón, desacostumbrada a los espacios verdes, una ciudad donde las calles han sido tomadas por los coches, una ciudad donde una niebla oscura surge imponente a diario, te planteas si los tejados pueden ofrecer algo más que bares en la azotea”.

Estas reflexiones nos abordan a menudo al contemplar nuestras ciudades. ¿Qué se puede hacer para que en cada rincón de ellas encontremos ese espacio de disfrute? ¿Cómo podemos potenciar lo que la ciudad nos ofrece para hacer de ella un lugar agradable que recorrer día a dia? Muchas veces, caminando por la ciudad, nos sorprendemos gratamente al encontrar una enredadera trepando por un muro de hormigón, descubrimos un pequeño jardín en un balcón del vecindario o vemos asomar fugazmente una planta en una azotea anónima en nuestro apresurado recorrido diario.

La ciudad de Beirut, al igual que muchas otras que conocemos y vivimos a diario, lleva el sello de la polución y el cemento. Lejos de lo que pudiera pensarse, la culpa de estos altos niveles de polución no es de las industrias ya que su precaria situación apenas les permite disponer de ellas. El problema radica en la conciencia de los propios ciudadanos, acomodados en un modo de vivir despreocupado. La simple idea de reemplazar sus vehículos todoterreno por coches más ligeros o plantearse la posibilidad de ir en bicicleta al trabajo no resulta, en general, muy atractiva. ¿Cómo despertar su preocupación por su entorno inmediato sin exigirles un sobreesfuerzo extra?

StudioInvisible nos da una posible respuesta:

“Dadas las circunstancias, la solución más práctica sólo puede ser tener un decreto municipal que exija a cada edificio ajardinar su propia cubierta y que esta norma se aplique seriamente. Nada complicado, simplemente un par de árboles en una gran maceta en cada azotea. Para prevenir posibles caídas en caso de viento, podrían estar conectados por cables de acero a la losa de cubierta. Como incentivos para la población urbana, el municipio puede ofrecer reducciones o beneficios a los edificios que tengan un jardín bien mantenido en el tejado. ”

Las fachadas de la ciudad nos ofrecen otra oportunidad. Como escribe la arquitecta Sandra Rishani, las leyes de edificación actuales de Beirut permiten dejar las medianeras de las nuevas estructuras totalmente ciegas y blancas, dando por supuesto que el siguiente promotor apoyará el edificio vecino en este muro.

“Los lentos desarrollos de las parcelas y el hecho de que se construyan edificaciones a distintas alturas ha dado lugar a que estos muros, que aparecen en toda la ciudad, queden expuestos durante largos periodos de tiempo”.

Rishani sugiere que estos muros sean cubiertos con fachadas vegetales durante el tiempo que permanezcan expuestos, convirtiéndolos en rasgos atractivos y distintivos de la ciudad. Ve estos muros como lienzos en blanco, como una ocasión perfecta que aparece en todas partes para conseguir espacios públicos más verdes. Esta idea de contemplar los problemas como oportunidades resulta muy interesante.

Estas iniciativas nos hacen pensar que quizás no sea necesario tener que recurrir a grandes planes de rehabilitación urbana financiados por los gobiernos para conseguir reducir esa demanda energética que tanto preocupa a la Comunidad Europea. Muchos ciudadanos comparten esta preocupación pero no se animan a intervenir desde el pequeño espacio de su vivienda por la falta de incentivos y la aparente inutilidad de una acción tan insignificante.

Sin embargo, soluciones tan económicas como las que destacamos aquí pueden llegar a ser muy efectivas:

  • Aumentarían los niveles de oxígeno consiguiendo un medio ambiente saludable.
  • La capa de vegetación proporcionaría sombra y, en consecuencia, suavizaría un clima cada vez más caliente y árido.
  • Las fachadas vegetales mejorarían el aislamiento de los muros y los refrescarían con su transpiración.
  • Esto daría lugar a un menor nivel del consumo de energía.
  • Se crearían espacios verdes semi-públicos para los residentes de cada edificio, aumentando aún más la calidad de vida dentro de la propia ciudad.
  • Dependiendo de la elección de plantas y árboles, estos jardines pueden evolucionar hacia un tipo de agricultura urbana, dando lugar a una pequeña pero valiosa producción agrícola.
  • En definitiva, si el plan funcionase, Beirut podría convertirse en un fantástico bosque a gran altura, toda una ciudad como hito.

No podemos terminar este reportaje sin hacer mención a Beirut Green Project, una plataforma reivindicativa que se describe a sí misma como un sueño, una voz alzada para proclamar su amor a los espacios verdes y el derecho a disponer de ellos en su ciudad. A través de intervenciones urbanas, eventos colectivos y planes de actuación intentan hacer de Beirut un lugar más verde.

El hecho de que se estén lanzando propuestas tan similares de forma independiente deja clara la preocupación que existe en esta ciudad por el medio ambiente y la urgencia en la búsqueda de una solución viable y económica.

Lo atractivo de estas ideas no es tanto la idea utópica de “conquista verde” como el concepto de que, a través de la voluntad de cada individuo, podemos llegar a rehabilitar nuestro entorno. No olvidemos que la sostenibilidad tiene también una componente social que será más asequible desde la participación ciudadana.

Fuentes:
StudioInvisible
Sandra Rishani
Beirut Green Project